los carteles son fábricas de sueños,
diseños capaces de hacer intemporales los mensajes efímeros,
convertir en universal aquello que originalmente es local y combinar armónicamente
los mundos más antagónicos. Son diseños que conforman
el museo de la calle, gritos que sorprenden o susurros que infoman en
un trozo de magia inolvidabe colgada en la pared.
Es posible y
es mejor hacer diseño desde las bases, porque la más avanzada computadora
jamás podrá sustituir a un lápiz y una buena idea; al impulso de
retar lo ya visto y experimentar nuevas opciones bajo la simple
premisa de ¿y Por qué no?